ARTE


MADRE QUENTINA

Ayudante de Dirección


He tenido el placer de adentrarme en uno de los lenguajes más libres y puros del audiovisual. Madre Quentina es una obra de videoarte, con una narrativa especial en la que su director, José Ramón da Cruz, da rienda suelta a su mosaico de imaginaciones, realidades, relaciones y experimentaciones. Rodamos en varias localizaciones reales, plató, barcos, interiores con decorados, exteriores perfectamente ambientados... Fue un desafío, primero porque nunca me había acercado al vídeoarte y segundo, porque a pesar de intentar inmiscuirnos en la mente del director, resulto siendo un proyecto muy personal, en el que el proceso permitía interpretaciones muy distintas de lo que estábamos creando.

"Se teñía el pelo de rojo, se pintaba las uñas, se maquillaba y se vestía, y se movía con ademanes femeninos. ¿Por qué?", le interpela alguien. "Porque así es como soy. Y no me gustaría que ni usted ni nadie pensara que estoy avergonzado por ello", le responde Crisp. Como él mismo dice: "Si algún talento tengo en absoluto, no es para hacer sino para estar". Ciertamente, la gran obra de arte de un artista tan dotado como Quentin Crisp, fue él mismo.

Pero MadreQuentina no va de Quentin Crisp sino de su reflejo distorsionado en el espejo de la realidad cuando esta se toma como un metal, o se torna -aún peor- en un metal. La realidad reflejada por los medios de comunicación con su esquizofrénica multitarea (una ventana llena de mensajes tontos), el pudor heredado de una moral troglodita y la pulsión brutal del despertar de la propia conciencia.